domingo, 2 de septiembre de 2012

¿Qué hacemos frente al fracaso de nuestro tratamiento?


No es extraño encontrarse con pacientes que acuden al odontólogo para repetir o reparar tratamientos realizados que han fallados, o al momento de realizar el examen intra oral ver restauraciones que han fallado con el tiempo ya sea por factores biológicos, mecánicos o una combinación de estos.

Al momento de evaluar el grado de daño, debemos ser sumamente cautelosos, sobre todo si los tratamientos no fueron efectuados por nosotros ya que no sabemos en que condiciones fue realizado dicha restauración. Por otra parte, si fue realizado por nosotros debemos ser críticos ya que nos debe servir como un elemento de aprendizaje y de crecimiento como profesionales.

Lo primero a realizar es determinar la etiología del fallo de la restauración. Si fue un tratamiento mal indicado, mal ejecutado o una mezcla de ambas. Hay que analizar la situación y ver si fue un desbalance entre el equilibro estres v/s solidez estructural. Analizar al oclusión y las fuerzas que se ejercen sobre la restauraciones. También es importante considerar el grado de responsabilidad del propio paciente en el deterioro del tratamiento. Con eso se refiere a explicar detenidamente que no existe artefacto protésico que sea un equivalente a una pieza natural ni que exista tratamiento que dure eternamente. Probablemente va a requerir cuidados especiales que si ya no estaban antes, va a costar instalarlos en una instancia posterior.

Luego debemos determinar el grado de daño, es decir, la extensión de tejido afectado y las repercusiones a nivel de función. Verificar si es posible rescatar la mayor cantidad de remanente dentario íntegro y capaz de seguir ejerciendo su función biológica y biomecánica.

Por último, explorar las opciones para poder reparar el daño. Evaluar desde la alternativa ideal e ir gradualmente bajando hasta la más alcanzable. Determinar el valor del retratamiento y considerar la posibilidad de asumir los costos. Buscar el bienestar del paciente y la durabilidad de nuestros tratamientos, por supuesto intentando conservar en todo momento la integridad de la relación odontólogo-paciente

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